Insuficiencia pancreática exocrina (EPI)
El tracto gastrointestinal está compuesto por varios órganos vitales responsables de realizar tareas fundamentales, como absorber y procesar las vitaminas y minerales de los alimentos que consumes, ayudar en el proceso de digestión y eliminar los desechos.
Si te pidieran que nombraras los órganos de este importante sistema corporal, probablemente mencionarías el estómago y los intestinos. Un componente crucial, pero a veces pasado por alto, es el páncreas. Este órgano desempeña varias funciones vitales y, cuando enferma, puede interrumpir varios procesos clave.
Cuando el páncreas no funciona correctamente, usted podría ser susceptible a cualquier número de problemas relacionados con el páncreas. Una afección específica se llama insuficiencia pancreática exocrina.
Insuficiencia pancreática exocrina: descripción general
El páncreas desempeña muchas funciones clave. Esta pequeña glándula está situada cerca del estómago, el hígado y el intestino delgado y regula las concentraciones de glucosa (azúcar) en el organismo.
El páncreas también produce sustancias químicas esenciales conocidas como enzimas. Las enzimas pancreáticas exocrinas son importantes para la capacidad del organismo de digerir los alimentos correctamente. Si se le diagnostica insuficiencia pancreática exocrina (a veces abreviada como EPI), el páncreas no produce suficientes cantidades de estas sustancias.
Causas
Las principales causas subyacentes de la insuficiencia pancreática exocrina son las enfermedades y los daños en el páncreas.
Factores de riesgo
Hay factores de riesgo específicos que pueden aumentar las probabilidades de contraer la enfermedad, tales como:
- Inflamación: la inflamación sistémica que se produce en el páncreas y alrededor de él puede provocar o agravar el problema. Por lo general, estos casos se deben al consumo crónico y excesivo de alcohol o a algún tipo de enfermedad pancreática.
- Cirugía del tracto digestivo: si se sometió a una cirugía para extirpar o reparar ciertas partes del sistema gastrointestinal, su riesgo es mayor.
- Enfermedades sistémicas: diversas afecciones gastrointestinales pueden afectar en última instancia a la función pancreática y aumentar el riesgo de insuficiencia pancreática exocrina, entre ellas:
- La enfermedad celíaca, que es la intolerancia al gluten.
- Las enfermedades inflamatorias intestinales, como la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa, pueden irritar el revestimiento del tracto digestivo, interferir en la capacidad del organismo para procesar los nutrientes y, en última instancia, provocar EPI.
- Los trastornos autoinmunes como el lupus, la pancreatitis autoinmune y la fibrosis quística pueden inhibir el funcionamiento adecuado del páncreas, bloquear la producción de enzimas y, finalmente, precipitar la EPI.
La enfermedad más grave es la diabetes. La diabetes es la incapacidad del páncreas para regular adecuadamente los niveles de azúcar en sangre debido a la disminución de las cantidades de insulina.
Síntomas
Durante las etapas iniciales de la insuficiencia pancreática exocrina, es posible que no experimente ningún síntoma físico. Sin embargo, a medida que el deterioro pancreático empeora, los síntomas finalmente aparecen y a menudo incluyen:
- Dolor abdominal.
- Diarrea.
- Pérdida de peso involuntaria.
- Distensión abdominal.
- Sensación de saciedad.
- Aumento del gas.
- Heces malolientes.
En casos más avanzados, el cuerpo suele tener dificultades para absorber los nutrientes. Esto puede dar lugar a una serie de consecuencias potencialmente graves.
Diagnóstico
Desafortunadamente, los síntomas de la EPI se asemejan a los de muchas otras enfermedades. El diagnóstico puede llevar algún tiempo y requerir varias pruebas diagnósticas, tales como:
- Análisis de sangre: permiten a su médico determinar si su cuerpo está absorbiendo suficientes vitaminas y minerales. Los análisis de sangre ayudarán a determinar si su páncreas está produciendo suficientes enzimas. Además, los análisis de sangre pueden ayudar a identificar posibles problemas subyacentes, sobre todo la enfermedad celíaca.
- Exámenes de heces: la consistencia, el contenido y la calidad de las heces suelen ser una herramienta diagnóstica valiosa. Las pruebas específicas de heces que se emplean para diagnosticar la EPI incluyen:
- Prueba fecal de tres días: si se le solicita que se someta a este procedimiento, deberá recoger pequeñas muestras de sus deposiciones durante tres días, colocarlas en recipientes separados y etiquetarlas en orden cronológico. El contenido se examina para detectar la acumulación de grasa durante este periodo de tres días.
- Elastasa fecal-1: usted recoge muestras de sus heces, las guarda en un recipiente y se las entrega a su médico. A continuación, un laboratorio analizará el contenido en busca de enzimas digestivas fundamentales. Si no se detectan estas sustancias químicas, es posible que padezca insuficiencia pancreática exocrina.
- Exploraciones por imagen internas: su médico puede solicitar varias exploraciones por imagen internas para determinar si el páncreas está inflamado o dañado. Entre ellas se incluyen la ecografía endoscópica, la tomografía computarizada (TC) y la resonancia magnética (RM).
Opciones de tratamiento
Afortunadamente, la EPI se puede controlar mediante diversos tratamientos, tales como:
- Terapia de reemplazo enzimático: este tratamiento, conocido como PERT (terapia de reemplazo enzimático pancreático), está diseñado para reemplazar las sustancias químicas esenciales que el páncreas no puede sintetizar. Estas sustancias ayudan al sistema digestivo a procesar los alimentos y absorber vitaminas y minerales con mayor rapidez y eficacia. Los siguientes medicamentos se obtienen de las glándulas pancreáticas de cerdos y solo se pueden adquirir con receta médica:
- Creonte.
- Pancreaze.
- Pertzye.
- Ultresa.
- Viokace.
- Zenpep.
- Medicamentos: su médico puede recetarle un tratamiento terapéutico con medicamentos recetados o de venta libre para controlar los gases, las molestias y la diarrea.
- Nutrición adecuada: el aspecto más importante del tratamiento de la insuficiencia pancreática exocrina es garantizar una nutrición adecuada. Los nutricionistas y los profesionales médicos insisten en que para contrarrestar la EPI es necesario aumentar la ingesta de nutrientes esenciales, como carbohidratos, proteínas y grasas. Los carbohidratos abundan en alimentos como la pasta y los productos derivados de cereales. Las grasas se encuentran en productos comestibles como los lácteos y los frutos secos. Alimentos como las aves, el pescado y la carne están repletos de proteínas que aportan energía.
- Aumento de la ingesta alimentaria: el aumento de la ingesta alimentaria con suplementos vitamínicos y minerales también resulta fundamental. La EPI suele provocar un rápido agotamiento de los nutrientes esenciales. Una dieta sana y equilibrada no suele ser suficiente. Los suplementos alimenticios son vitales para mantener concentraciones sistémicas normales de dichos productos.
Pronóstico
Actualmente, no existe cura conocida para la insuficiencia pancreática exocrina. Sin embargo, la afección puede controlarse abordando las causas subyacentes específicas y siguiendo una dieta adecuada. Si es así, puede llevar una vida normal, productiva y potencialmente larga.
Prevención
Ciertos tipos de EPI no se pueden prevenir. El EPI causado por afecciones hereditarias o genéticas es imposible de detener.
Otros casos pueden prevenirse si se siguen recomendaciones como hacer ejercicio de forma habitual, mantener un peso saludable, limitar el consumo de alcohol, reducir o dejar de fumar, limitar el consumo de grasas y evitar las dietas drásticas.
Además, debe recibir atención médica rutinaria. Durante estas revisiones, su médico puede identificar cualquier posible condición desencadenante y tratarla adecuadamente.
Póngase en contacto con nosotros
Incluso en su forma más leve, la insuficiencia pancreática exocrina puede ser dolorosa y debilitante. Los casos más graves pueden ser incapacitantes y provocar problemas de salud graves. Es imprescindible acudir a un profesional.
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