Cuando un niño experimenta dolor abdominal persistente, fatiga o pérdida de peso, es natural que los padres se preocupen. Para algunas familias, estos síntomas pueden conducir finalmente a un diagnóstico de enfermedad inflamatoria intestinal (EII), un término general que incluye la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa. La EII suele afectar a adultos, pero también puede afectar a niños y adolescentes. Conocer los síntomas, el diagnóstico y las opciones de tratamiento es esencial para ayudar a su hijo a mantenerse sano.
¿Qué es la EII?
La enfermedad inflamatoria intestinal se refiere a la inflamación crónica del tracto gastrointestinal (GI).
Los dos tipos principales son:
- La enfermedad de Crohn puede afectar a cualquier parte del tracto gastrointestinal. Suele afectar al final del intestino delgado y al principio del colon.
- La colitis ulcerosa afecta principalmente al colon y al recto. Produce inflamación y úlceras en el revestimiento interno.
Ambas enfermedades presentan síntomas similares. Necesitan atención médica continua para controlar los brotes y reducir la inflamación.

¿Por qué se produce la EII en los niños?
La causa de la EII no se conoce del todo. Los expertos creen que se debe a factores genéticos, ambientales y del sistema inmunitario. En los niños, la enfermedad puede desencadenarse por una respuesta inmunitaria anormal que hace que el organismo ataque el tubo digestivo.
Algunos factores de riesgo pueden hacer que los niños sean más propensos a padecer EII. Entre ellos se incluyen:
- Antecedentes familiares: Los niños con un padre o hermano que padece EII tienen un riesgo más elevado.
- Origen étnico: La EII es más frecuente en niños de ascendencia judía asquenazí.
- Exposiciones ambientales: Factores como la dieta, el uso de antibióticos y ciertas infecciones pueden contribuir a desarrollar o empeorar la EII.
La EII no está causada únicamente por el estrés o la dieta. Sin embargo, estos factores pueden empeorar los síntomas en los niños que padecen la enfermedad.
Reconocer los síntomas de la EII en los niños
Los síntomas de la EII pueden variar en gravedad y localización. Sin embargo, los niños suelen presentar estos síntomas:
- Diarrea crónica: Deposiciones blandas frecuentes, a menudo con sangre o mucosidad, que pueden provocar deshidratación y urgencia de ir al baño.
- Dolor y calambres abdominales: Dolor de estómago continuo o recurrente, a menudo alrededor de las comidas o durante los brotes.
- Pérdida de peso involuntaria y crecimiento deficiente: Dificultad para mantener el peso o crecer al ritmo habitual debido a la falta de apetito y de absorción de nutrientes.
- Fatiga y baja energía: Cansancio continuo causado por la inflamación, la falta de sueño o niveles bajos de nutrientes.
- Retraso de la pubertad y problemas de desarrollo: Desarrollo físico más lento debido a la inflamación crónica y a las deficiencias nutricionales.
¿Cómo se diagnostica la EII en los niños?
Los médicos utilizan varios métodos para diagnosticar la enfermedad inflamatoria intestinal en niños. Comprueban el historial médico del niño y realizan un examen físico. A continuación, pueden solicitar pruebas de laboratorio y estudios de imagen. Un gastroenterólogo pediátrico empezará por examinar los síntomas y los patrones de crecimiento. A continuación, pedirá análisis de sangre para comprobar si hay inflamación, anemia o deficiencias nutricionales. También pueden analizarse muestras de heces para descartar infecciones y detectar marcadores de inflamación intestinal.
Los médicos suelen recurrir a la endoscopia o la colonoscopia para confirmar un diagnóstico. Estos procedimientos permiten ver el tubo digestivo y tomar muestras de tejido (biopsias). Las pruebas de imagen como la resonancia magnética o la tomografía computarizada pueden comprobar el grado de inflamación y ayudar a descartar otras afecciones. Un diagnóstico precoz y preciso es esencial para iniciar el tratamiento adecuado y mantener la salud del niño a largo plazo.

Opciones de tratamiento para la EII pediátrica
El tratamiento de la enfermedad inflamatoria intestinal en niños requiere un enfoque completo. Esto ayuda a controlar los síntomas, reducir la inflamación y favorecer su crecimiento y desarrollo.
- Medicamentos: Los fármacos antiinflamatorios, los inmunosupresores y los biológicos se utilizan habitualmente para reducir la inflamación, controlar los brotes y mantener la remisión.
- Apoyo nutricional: Pueden ser necesarias dietas especializadas, suplementos nutricionales o alimentación enteral para tratar la desnutrición, apoyar el crecimiento y mejorar los síntomas.
- Probióticos y antibióticos: Pueden utilizarse para controlar las bacterias intestinales y prevenir infecciones, ayudando a restablecer el equilibrio del sistema digestivo.
- Control regular y seguimiento: Las revisiones continuas con un gastroenterólogo pediátrico ayudan a realizar un seguimiento de la actividad de la enfermedad, ajustar los tratamientos y controlar el crecimiento, el desarrollo y los posibles efectos secundarios de la medicación.
- Cirugía: En los casos graves en los que los medicamentos no controlan la enfermedad, se pueden considerar opciones quirúrgicas como la extirpación de secciones dañadas del intestino.
Cómo apoyar emocionalmente a su hijo
Vivir con EII puede ser un reto físico y emocional para los niños. Pueden sentirse ansiosos, avergonzados o frustrados. Esto es especialmente cierto si los síntomas afectan a las actividades escolares, deportivas o sociales. Los padres pueden ayudar fomentando la comunicación abierta, manteniendo una rutina, trabajando con los profesores, enfermeras y orientadores escolares para desarrollar un plan que se adapte a las necesidades médicas y conectando con grupos de apoyo. La Crohn's & Colitis Foundation ofrece recursos y comunidades en línea para familias con EII. El apoyo a la salud mental también es importante. Un terapeuta o consejero que conozca las enfermedades crónicas puede ayudar a los niños a manejar sus sentimientos y desarrollar habilidades de afrontamiento.

Consejos cotidianos de gestión para padres
Una vez establecido un plan de tratamiento, el control de la EII pasa a formar parte de la vida cotidiana. Ayude a su hijo a tomar los medicamentos según las indicaciones y asegúrese de que acude a todas las citas de seguimiento. Ayúdele a controlar los síntomas y a identificar los factores desencadenantes, como determinados alimentos o situaciones estresantes. Una dieta equilibrada, una hidratación suficiente y dormir bien ayudan a prevenir las reagudizaciones. También puede ser útil llevar un diario de los síntomas o utilizar una aplicación de seguimiento de la salud para controlar la evolución a lo largo del tiempo.
Póngase en contacto con nosotros
Si su hijo presenta síntomas de enfermedad inflamatoria intestinal, como dolor de estómago, diarrea o pérdida de peso, busque ayuda médica de inmediato. El diagnóstico precoz y el tratamiento adecuado son fundamentales. Pueden ayudar a controlar los síntomas, favorecer un crecimiento sano y mejorar el bienestar general del niño.
En GastroMD, ofrecemos un apoyo atento y personalizado a los niños con enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa. Nuestro experto equipo entiende los retos de las familias y trabaja con usted para crear un plan de tratamiento que satisfaga las necesidades únicas de su hijo. Desde el diagnóstico hasta el tratamiento a largo plazo, estamos aquí para guiarle en cada paso del camino. Póngase en contacto con nosotros hoy mismo para concertar una cita u obtener más información sobre cómo podemos ayudarle con la salud digestiva de su hijo.