Acaban de diagnosticarle la enfermedad de Crohn. Esta noticia puede resultar aterradora y provocar confusión e incertidumbre. Si adquiere los conocimientos adecuados, podrá controlar esta enfermedad y llevar una vida relativamente normal y productiva.
Enfermedad inflamatoria intestinal
La enfermedad inflamatoria intestinal, abreviada como EII, se utiliza para describir cualquier dolencia gastrointestinal que cause inflamación persistente en el tracto digestivo. Las dos enfermedades más comunes son la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn.
Descripción general de la enfermedad de Crohn
Esta afección se produce principalmente en el intestino delgado y el intestino grueso (el colon). La enfermedad de Crohn puede aparecer en cualquier otra región del sistema digestivo, incluyendo:
- Esófago.
- Estómago.
- Páncreas.
- El ano.
- El hígado.
Incluso es posible que experimente inflamación relacionada con la enfermedad de Crohn en la boca, los ojos y la piel.
Causas
Actualmente, los investigadores no han podido determinar una causa subyacente específica, pero se cree que la enfermedad de Crohn está provocada por anomalías en el sistema inmunitario.
Un sistema inmunitario que funciona de manera óptima identifica y elimina organismos potencialmente dañinos, como virus, bacterias, hongos y otros materiales extraños o sospechosos.
Cuando se padece la enfermedad de Crohn, el sistema inmunitario identifica organismos inofensivos o incluso beneficiosos, como las bacterias, como una amenaza y los ataca. Esto provoca el desarrollo y la progresión continua de una inflamación de moderada a grave.
Factores de riesgo
Los científicos creen que hay varios factores de riesgo que aumentan las probabilidades de contraer la enfermedad de Crohn, entre ellos:
- Edad: la enfermedad de Crohn puede aparecer a cualquier edad. Sin embargo, suele diagnosticarse en jóvenes y adultos menores de 35 años.
- Genética: la enfermedad suele afectar a generaciones familiares consecutivas. Los investigadores han descubierto que entre el 5 % y el 20 % de todas las personas diagnosticadas con enfermedad de Crohn tenían un familiar de primer grado, incluyendo un hermano, padre o hijo, que padecía la enfermedad.
- Orígenes étnicos específicos: los científicos que investigan este tema también han llegado a la conclusión de que ciertos grupos étnicos son más propensos a padecer esta enfermedad. Si usted tiene ascendencia europea oriental, judía o africana, sus probabilidades de desarrollar la enfermedad aumentan.
- Factores ambientales: se dice que proceder de un país desarrollado, con clima septentrional y centro urbano también aumenta las posibilidades.
- Igualdad de género: los hombres y las mujeres parecen contraer la enfermedad en proporciones similares.
- Cuestiones relacionadas con el estilo de vida: los investigadores creen que el estrés y la dieta influyen en el desarrollo de la enfermedad, pero no se consideran factores directos.
Síntomas físicos
La enfermedad de Crohn no es una enfermedad que afecte a todas las personas por igual. Es posible que experimente una progresión de la enfermedad y síntomas diferentes a los de otras personas.
Por ejemplo, su enfermedad podría estar limitada específicamente al colon. En otros casos, la enfermedad de Crohn podría afectar solo a ciertos segmentos de los intestinos. En los casos más graves, la inflamación puede afectar a todo el tracto digestivo.
Es difícil predecir cómo se manifestará la enfermedad. Es posible que observe una aparición gradual de los síntomas. En algunos casos, estos pueden presentarse de forma intensa. Los síntomas comunes incluyen:
- Diarrea.
- Fatiga.
- Heces con sangre y pus.
- Dolor abdominal.
- Pérdida de peso involuntaria.
- Llagas en la cavidad bucal.
- Pérdida de apetito.
- Temperatura corporal elevada.
Los casos más graves también pueden provocar complicaciones, como inflamación del hígado y de los conductos biliares, formación de cálculos renales y una grave disminución sistémica de los niveles de hierro. En los jóvenes, esta afección puede provocar retraso en el crecimiento, retraso en la madurez sexual y ralentización del desarrollo cognitivo.
Lo que experimentan la mayoría de los pacientes con enfermedad de Crohn son brotes y remises repentinos. Por lo general, estos episodios, también conocidos como brotes, pueden durar varios días, semanas o meses, y van seguidos de remises que pueden durar meses e incluso años.
Posibles complicaciones
Si no se logran controlar los síntomas, la enfermedad de Crohn puede provocar una serie de complicaciones negativas y potencialmente mortales, tales como:
- Abscesos: cuando la inflamación sobresale a través de las paredes intestinales, se pueden formar bolsas de pus conocidas como abscesos. Estas anomalías contienen grandes concentraciones de bacterias y pueden provocar infecciones sistémicas si no se tratan rápidamente.
- Deficiencias nutricionales: durante un brote, es posible que sufras muchos episodios de diarrea. Cuando esto ocurre, pierdes cantidades significativas de nutrientes contenidos en los alimentos que consumes. La pérdida de apetito puede precipitar una disminución en la ingesta de vitaminas y minerales necesarios.
- Deshidratación: la diarrea también provoca una disminución significativa del contenido de agua en el organismo. Cuando esto se agrava, puede producirse deshidratación. Los casos moderados a graves de deshidratación pueden poner en peligro la vida.
- Obstrucción intestinal: la inflamación progresiva puede engrosar las paredes intestinales. Con el tiempo, esto puede provocar un estrechamiento anormal que interfiere con el flujo óptimo de alimentos, jugos digestivos, productos de desecho y otras sustancias corporales pertinentes.
- Cáncer de colon: la enfermedad de Crohn prolongada puede aumentar el riesgo de desarrollar cáncer de colon.
Diagnóstico
Desafortunadamente, no existe una prueba única ni un procedimiento estándar que los médicos utilicen para diagnosticar la enfermedad de Crohn. El diagnóstico puede llevar algún tiempo y requerir muchos esfuerzos de investigación.
Para confirmar definitivamente la afección, su médico podría realizar:
- Análisis de sangre: es posible que le realicen análisis de sangre para detectar anemia, que es un recuento bajo de glóbulos rojos. La anemia puede indicar que tiene una hemorragia interna o una concentración sistémica de hierro peligrosamente baja. Ambas afecciones podrían ser síntomas de la enfermedad de Crohn.
- Muestras de heces: los médicos pueden tomar una muestra de sus heces para examinarla en busca de sangre.
- Aparatos de diagnóstico por imagen interno: herramientas como la resonancia magnética, la tomografía computarizada, la colonoscopia, la endoscopia capsular y la enteroscopia asistida por balón permiten a los médicos obtener imágenes internas del sistema digestivo e identificar características sintomáticas, como cicatrices, malformaciones estructurales, inflamación, úlceras y hemorragias.
Una vez que se le haya diagnosticado con certeza, su médico se centrará en recetarle el tratamiento más adecuado.
Posibles opciones de tratamiento
Es importante destacar que, en la actualidad, no existe cura conocida para la enfermedad de Crohn. La afección puede controlarse mediante uno o una combinación de tratamientos relativamente eficaces, entre los que se incluyen:
Cambios en el estilo de vida: en ocasiones, los cambios en el estilo de vida pueden prevenir o retrasar la aparición de un brote. Los nutricionistas y los profesionales sanitarios sostienen que lo mejor es consumir alimentos blandos y suaves, pero ricos en nutrientes. Los productos picantes, procesados y ricos en fibra podrían exacerbar los síntomas y empeorar la inflamación sistémica.
Se recomienda limitar el estrés. La tensión tiene una influencia negativa sobre el tracto digestivo. Eliminar el estrés no siempre es fácil ni manejable. Se deben evitar cualquier fuente innecesaria de estrés. Además, se deben identificar y probar actividades relajantes o practicar técnicas de respiración o relajación.
Medicamentos: su médico puede recetarle medicamentos de venta libre o con receta diseñados para contrarrestar síntomas adversos específicos, como diarrea, calambres y fiebre. Es posible que le receten un tratamiento con preparados que inhiben el sistema inmunitario. Estos medicamentos pueden prevenir o reducir las respuestas inmunitarias que desencadenan los brotes.
Medicamentos: los investigadores están buscando nuevas formas de tratar los síntomas de la enfermedad de Crohn, así como posibles curas. Los tratamientos más recientes utilizan medicamentos que bloquean la inflamación en su origen, en lugar de hacerlo después de que se haya producido. Entre ellos se incluyen productos biológicos, esteroides, antibióticos, inhibidores selectivos, supresores del sistema inmunitario y medicamentos antiinflamatorios.
Cirugía: cuando se producen complicaciones como inflamación extrema u obstrucción intestinal, puede ser necesaria una intervención quirúrgica. Por lo general, las intervenciones quirúrgicas se realizan para extirpar tejidos gravemente enfermos y eliminar obstrucciones que puedan impedir la eliminación de residuos y otros procesos sistémicos cruciales.
Los médicos saben que cada persona es diferente. Lo que ayuda a un paciente puede no funcionar en otro. El tratamiento suele implicar cierto grado de ensayo y error, y el empleo de varios regímenes terapéuticos a la vez.
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