¿Qué es la hepatología?

El cuerpo está compuesto por muchos sistemas clave. Cada una de estas redes desempeña un papel fundamental en el mantenimiento de las funciones vitales. El estudio de todo el cuerpo humano se conoce como biología. La biología abarca varias subcategorías relacionadas con regiones específicas del cuerpo. Una subcategoría específica se clasifica científicamente como hepatología.

Resumen

La hepatología es el estudio del hígado y otros componentes del sistema digestivo, como el páncreas, la vesícula biliar y los conductos biliares.

Estos órganos desempeñan funciones cruciales, entre ellas la secreción de sustancias químicas que ayudan a la digestión, el transporte de los alimentos a través del tracto gastrointestinal y la producción y eliminación de residuos potencialmente peligrosos.

Hepatólogos

Los médicos especializados en hepatología se denominan hepatólogos. Estos médicos están especialmente capacitados para comprender el funcionamiento interno de estos órganos, diagnosticar las enfermedades que los afectan y tratar dichas afecciones.

Estadísticas sobre el hígado y enfermedades relacionadas

Existe una creciente necesidad de especialistas, ya que los problemas hepáticos y relacionados siguen aumentando en prevalencia.

Aproximadamente el 2 % de la población adulta de Estados Unidos vive con alguna enfermedad hepática diagnosticada. Además, millones de personas en todo el mundo viven con dolencias relacionadas con el hígado, tanto diagnosticadas como no diagnosticadas.

El papel del hepatólogo

Los hepatólogos suelen diagnosticar y tratar enfermedades que afectan al hígado. Entre las enfermedades más notables y relativamente comunes se encuentran la insuficiencia hepática relacionada con el alcohol, la cirrosis, la hepatitis y el cáncer de hígado.

Estos especialistas identifican y tratan otras afecciones, entre ellas:

  • Colangitis esclerosante.
  • Colangitis biliar primaria.
  • Hemocromatosis.
  • Hipertensión portal.
  • Ascitis.
  • Obesidad.
  • Uso excesivo de medicamentos.
  • Problemas en los conductos biliares.
  • Síndrome hepatopulmonar.
  • Enfermedades del páncreas.
  • Afecciones de la vesícula biliar.

Los hepatólogos también tratan los problemas del sistema hepático provocados por otras enfermedades, como la fibrosis quística, diversos trastornos del sistema inmunitario y la amiloidosis.

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Procedimientos médicos que realizan los hepatólogos

Los hepatólogos realizan muchos procedimientos que les ayudan a diagnosticar enfermedades específicas, entre ellos:

  • Pruebas de diagnóstico por imagen: los hepatólogos utilizan técnicas de diagnóstico por imagen internas, como la tomografía computarizada (TC) y la resonancia magnética (RM), para obtener imágenes del hígado y otros órganos pertinentes. Estas imágenes proporcionan información sobre el funcionamiento interno de los órganos y facilitan la identificación de anomalías existentes.
  • Biopsias: los cirujanos hepáticos realizan biopsias extrayendo pequeñas cantidades de tejido del hígado, el páncreas o la vesícula biliar. Una vez recogidas estas muestras, se envían a los laboratorios para su posterior análisis. Las biopsias suelen tomarse de crecimientos como tumores, quistes u otras masas sospechosas.
  • Endoscopias: durante estas pruebas, los médicos introducen dispositivos largos con forma de tubo equipados con una cámara y herramientas quirúrgicas en la región hepática. La cámara permite a los hepatólogos ver el órgano, identificar irregularidades evidentes y realizar un diagnóstico más rápido.
  • Análisis de sangre: los especialistas en hepatología suelen extraer pequeñas cantidades de sangre de los pacientes. A continuación, estas muestras se someten a diversas pruebas. Los resultados suelen revelar la presencia de problemas hepáticos existentes o sugerir que los órganos del sistema hepático no funcionan de manera óptima.

¿Cuándo podría necesitar consultar a un hepatólogo?

Es posible que necesite un hepatólogo si:

  • Los resultados de las pruebas de función hepática son irregulares o inusuales: los hepatólogos realizan estas mediciones para determinar la eficacia y la potencia de las proteínas y enzimas del hígado. Cuando estos valores son demasiado altos o bajos, la causa puede ser un problema hepático subyacente.
  • Los síntomas sugieren problemas hepáticos potencialmente graves: por lo general, se recomienda consultar a un hepatólogo cuando se experimentan síntomas graves relacionados con enfermedades hepáticas, entre los que se incluyen:
    • El sangrado repentino en la parte superior del tracto gastrointestinal puede deberse a cicatrices en el hígado (cirrosis). Esta afección grave y potencialmente mortal suele ser consecuencia del abuso crónico de alcohol. Los casos avanzados de hepatitis también pueden precipitar la enfermedad.
  • Si experimenta síntomas diversos, es posible que necesite la evaluación de un hepatólogo tras la aparición de síntomas como:
    • Pérdida de peso inexplicable.
    • Malestar estomacal persistente.
    • Disminución del apetito.
    • Cambio en el color de las heces.
    • Hinchazón en las extremidades.
    • Problemas digestivos recurrentes como diarrea, hinchazón, exceso de gases, náuseas y vómitos.
    • Fatiga crónica.
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Los síntomas físicos, como aumento del ritmo cardíaco, elevación de la temperatura corporal, dolores corporales inexplicables y malestar general, también pueden justificar una consulta con un hepatólogo.

La formación que recibe un hepatólogo

Los hepatólogos reciben una formación exhaustiva y especializada. Para obtener este título, deben completar varios pasos, entre los que se incluyen:

  1. Facultad de Medicina: tras graduarse en una universidad o centro universitario tras cuatro años de estudios, los futuros hepatólogos se gradúan en una facultad de medicina acreditada con el título de Doctor en Medicina. Estos estudios suelen durar cuatro años.
  2. Residencia: tras finalizar la carrera de medicina, los futuros hepatólogos completarán tres años como internistas en residencia en un hospital o centro médico.
  3. Obtener la certificación como gastroenterólogo: la hepatología es una subespecialidad de la rama médica más amplia de la gastroenterología. Los aspirantes a hepatólogos deben obtener la certificación de la Junta Americana de Medicina Interna que confirme su certificación como gastroenterólogos. La confirmación del título no se concede hasta que los candidatos superan un riguroso examen.
  4. Beca: los futuros hepatólogos realizan una beca de tres años en la especialidad de gastroenterología, seguida de una beca avanzada en hepatología de trasplantes. Los candidatos también pueden cumplir este requisito realizando una beca de tres años que combine gastroenterología y hepatología de trasplantes.
  5. Certificación en hepatología de trasplantes: el último paso que deben dar los futuros hepatólogos es obtener la certificación en hepatología de trasplantes.

Mantener un hígado sano

Los hepatólogos son médicos altamente cualificados y bien formados, capaces de diagnosticar, aliviar los síntomas o, potencialmente, curar diversas enfermedades hepáticas. Es posible que pueda evitar la necesidad de recibir tratamiento de estos profesionales médicos y mejorar sus posibilidades de llevar una vida más larga y saludable mediante prácticas de mantenimiento del hígado, entre las que se incluyen:

  • Llevar una dieta equilibrada.
  • Mantener un peso saludable.
  • Realizar ejercicio físico adecuado.
  • Consumir alcohol de forma responsable.
  • Limitar la exposición a toxinas ambientales siempre que sea posible.
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Los patógenos transmitidos por el aire y la sangre pueden afectar negativamente a la función hepática y, en última instancia, provocar diversos trastornos hepáticos. Puede reducir el riesgo de exposición a estos organismos evitando compartir objetos personales, no reutilizando agujas, lavándose las manos frecuentemente con agua tibia y jabón, y vacunándose contra posibles peligros como la hepatitis.

Tenga cuidado al usar ciertos medicamentos de venta libre y recetados. El cuerpo tarda más tiempo en descomponer y eliminar algunos medicamentos, que pueden acumularse en el hígado. Cuando se producen estas acumulaciones, pueden ser perjudiciales para la estructura y el funcionamiento del hígado. Se recomienda encarecidamente que informe a su médico de todos los medicamentos que toma y que los tome solo según las indicaciones.

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